…y por fin….sobrecarga de energía. De la mano de Dani Martín
Hacía ya desde Noviembre que no podía ir a un conci de Dani, hacía tiempo que no escuchaba cantar a pequeño, y la verdad es que tenía mil ganas de volver a impregnarme de su energía y de su fuerza sobre el escenario. De llenarme con sus ganas, de contagiarme de su ilusión. La cita esta vez era en Valls, el pasado día 4.2.11, y tengo que decir que el concierto tenía buena pinta, no solo por las ganas que tenía yo, sino pq todo había surgido muy fácil, sin prisas, sin planear las cosas, además era un conci lejos de la gran ciudad, vamos….con otro ambiente.
Tengo que decir, que me lo pasé en grande, pero un “en grande” de verdad.
Si para mi ir a un concierto significa una vía de escape, una puerta a otro lugar, una manera de olvidarse del “resto” y desconectar, la mejor manera de salir a disfrutar y un plan inmejorable para un viernes/sábado noche, este concierto lo fue más.
Fue un conci de esos que te producen cosas dentro. Si ya de por si, Dani es una persona que produce sensaciones bonitas en mi, y en general, en la gente… este concierto me causó sensaciones diferentes a otras veces. Tuve sentimientos encontrados en algunos momentos, no se muy bien como definirlo, me sentí bien-rara. (jajaja)
Nada más llegar, al encuentro de Andreu, y de camino a la entrada….a parte de cagarme en el frío de Valls y mirando a mi alrededor, me dije a mi misma que me había hecho mayor. Nunca demasiado como para seguir haciendo de “groupie” (con el debido respeto a la palabra y cogiéndola desde el más respetuoso cariño), pero si que por un momento me noté por encima de la media en estatura y edad jajajajajaja pero bueno no es algo que me preocupase en ese momento.
Durante el concierto a ratos me sorprendí a mi misma medio embobada, mirando al escenario con esa sonrisa de ilusión y esa cara de tonta, que si te descuidas te produce dolor en la mandíbula de lo pronunciada que es. Me gusta lo que veo, y la cara es el reflejo del alma, almenos en mi caso siempre es así. Como he dicho, Dani me produce cosas bonitas dentro. En algún momento me sentí melancólica. Melancólica de otros momentos. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor…no lo sé, diferente si lo es. Y yo no puedo esconder que echo de menos ver a los locos juntos encima de un escenario, por lo que significan y han significado para mi. En otros momentos recuerdo que me sentí medio “plof”. Por el trayecto realizado, el camino recorrido y la gente que ha andado a mi lado durante mucho tiempo, 10 años…y es que al final….al escuchar las letras, no puedes hacer otra cosa que sentir, recordar y seguir mirando hacia delante. El resto de momentos los seguí disfrutando al máximo, como siempre.
Entre un estado anímico y otro, tuve tiempo de seguir completando mi baúl de los recuerdos en forma de fotos y videos, así que aquí un dejo una pequeña pincelada de lo que fue el concierto.



























